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El coste oculto de no saber dónde están las cosas

Trabajador de almacén escaneando un bidón con un escáner portátil mientras sostiene una tableta

Pregúntale a un gerente de almacén cuánto le cuesta no saber dónde está algo, y la mayoría dirá "no mucho, normalmente lo encontramos." Esa respuesta es el problema. "Normalmente lo encontramos" también es un coste, solo que es uno que nunca se mide, porque está repartido en un centenar de pequeñas interrupciones en lugar de en una única cifra grande.

No es un coste, son cien costes pequeños

Un preparador de pedidos camina hasta una ranura que se supone que debería tener un artículo y no está ahí. Un supervisor deja lo que está haciendo para ayudar a buscar. Un nuevo empleado, que todavía no conoce la planta de memoria, tarda el doble en encontrar cualquier cosa porque el diseño solo existe en la cabeza de otra persona. Nada de esto aparece en una cuenta de resultados. Todo suma horas cada semana que nunca se facturan como "tiempo de búsqueda" porque nadie está midiendo el tiempo de búsqueda.

El conocimiento tribal no escala, y no se toma vacaciones

La forma más común en que los almacenes resuelven hoy el "dónde está" es una persona. Alguien que lleva ahí el tiempo suficiente para simplemente saberlo. Eso funciona, hasta que esa persona está de baja, cambia de turno o se va. Entonces el conocimiento se va con ella, y todos los demás vuelven a buscar.

Las hojas de cálculo y las pizarras quedan obsoletas en cuanto se terminan

Un diseño dibujado una vez en una hoja de cálculo o esbozado en una pizarra es exacto durante exactamente el tiempo que nada se mueve. En un almacén activo, eso no es mucho tiempo. La brecha entre "lo que dice el documento" y "lo que realmente hay en la planta" crece cada día, y nadie se da cuenta hasta que causa un problema real, como un pedido de un cliente que no se puede completar porque el inventario que todos creían que estaba ahí no lo está.

La solución no es más proceso, es menos fricción

El instinto suele ser añadir un formulario, una lista de verificación, una auditoría. Más proceso. Pero los almacenes que realmente mantienen datos de ubicación exactos son aquellos en los que mantenerse exacto es el camino de menor resistencia, no una tarea extra encima del trabajo real. Un escaneo que tarda dos segundos y ocurre como parte del trabajo que alguien ya estaba haciendo le gana a un conteo mensual que ocurre en su lugar.

Saber dónde están las cosas no debería ser una habilidad que tiene una sola persona. Debería ser una pregunta que cualquiera en la planta pueda responder en segundos.